La IronĂa de la Vida
A veces pienso que la vida es una ironĂa. Una muy grande. Nunca habĂa imaginado verme aquĂ, frente a tu tumba. Pero aprendĂ que la adversidad es nuestro gran maestro. Los acontecimientos desagradables que ocurren en nuestras vidas son bendiciones disfrazadas. La persona que mĂ¡s odiamos es la que nos revela el misterio de cĂ³mo somos. Y tĂº lo hiciste hace muchos años. Estaba en un antro una noche solitaria, pero estar allĂ me llevĂ³ hasta aquĂ. Entraste a comprar un paquete de cigarrillos y me notaste en la barra. Apenas te vi acercarte a donde yo estaba. ¿QuĂ© podĂa percibir…? No mucho… Solo una figura alta que se movĂa hacia mĂ. ¿CuĂ¡l fue la razĂ³n que te trajo a mĂ? … AĂºn no lo sĂ©. Solo estaba en un bar en una calle cualquiera. Tomaste el taburete junto a mĂ y, sin hacer ninguna pregunta previa, comenzaste a hablarme. Con tu acento francĂ©s y tus palabras confusas, me dijiste quiĂ©n eras —algo que al principio no creĂ. Solo lo hice cuando me llevaste a un restaurante cerca de Broadwa...